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El auténtico nombre del “Lobo de Wall Street” en el que se inspiró la famosa película de Leonardo Di Caprio es Dana Giacchetto. A mediados de los 90 se convirtió en un famoso inversor que arrastraba tras de sí a todo aquel que era alguien en ese momento. Un joven que se rodeó de otros jóvenes que pasaron de un estatus medio a ser extremadamente ricos en un abrir y cerrar de ojos.

En un momento tenían acceso a todo aquello que podían desear: sexo, drogas, lujo, coches… nada se les negaba, pero Dana finalmente voló demasiado alto y ahora solo puede ver aquellos momentos visionando las viejas fotos que le quedan de aquellos dorados tiempos.

Dana Giacchetto, el lobo de Wall Street que terminó siendo cazado.Guía Forex Gratis

Leonardo DiCaprio, a mediados de los años noventa, estaba en lo más alto de su carrera. El actor con cara de eterno jovenzuelo pícaro era el rey del mundo y estaba a punto de interpretar en Titanic el mejor papel de su vida, el que definitivamente le encumbraría en el mundo del celuloide. Le gustaba pasar tiempo con otro gran personaje de aquel tiempo: Dana Giacchetto, ex inversionista e integrante del grupo musical new wave Breakfast in Bed. Los dos amigos se dedicaban a organizar grandes fiestas en su ático de Manhattan para las más importantes figuras del mundo del cine, la moda y las finanzas de la década de 1990: Michael Stipe, Andrew Cuomo, Kate Moss, Winona Ryder, Harmony Korine, Alanis Morissette y otras celebridades.

Eternas fiestas que se extendían hasta la mañana siguiente y donde se derramaban carísimas botellas de champán por todas partes y se hacían tratos de millones de dólares. Esta vida de lujo se terminó en el año 2000, en el mismo momento en el que fue arrestado y declarado culpable de cometer fraude según estipula la Ley de Asesores de Inversión.

Tras este incidente con la Ley, la mayoría de sus clientes le abandonaron y el Tribunal le impuso una condena de 57 meses de cárcel por apropiarse de forma indebida de cerca de nueve millones de dólares. Fué puesto en libertad antes de cumplir íntegramente la condena gracias a su buen comportamiento y su intención de reinsertarse en la vida social de la comunidad, pero no ha vuelto a ser el mismo.

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