Organismo Autónomo Descentralizado DAO

Bien debes saber que el elemento central por el cual se rige el funcionamiento de Ethereum son los contratos inteligentes. Los cuales son en sí mismos unos contratos en formato digital que permiten el cumplimiento de lo establecido en él por las partes involucradas. Se ha convertido en una herramienta funcional para muchas personas, que les permite resguardar sus bienes de más valor mediante el organismo descentralizado DAO.

Pero para inicios del 2016, y de la mano de Christoph Jentzsch se hizo la propuesta de lo que se conocería como Organismo Autónomo Descentralizado o DAO, por sus siglas en inglés. Se lanzó una campaña con la propuesta de crear un nuevo fondo de riesgo respaldado en Ether o Ethereum, que sirviese como una herramienta de apalancamientos para el desarrollo de nuevas apps o programas de parte de quienes tuviesen ideas increíbles, pero no los recursos para hacerlo.

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Debido a ello, se llamó a la sociedad del mundo a invertir en este proyecto. Qué bien sea dicho de paso, se presentaba como un nuevo contrato inteligente innovador, que vendría a revolucionar el sistema de Ethereum por completo. Su idea principal era justamente servir de palanca para las dapps, que el equipo detrás de la plataforma tanto intenta promocionar entre sus usuarios, y los potenciales interesados.

La idea de DAO como un tema asociado a Ethereum se convirtió en un proyecto llamativo para muchos, quienes vieron la oportunidad de invertir sus Ethers para luego ganar mucho dinero, producto del éxito directo de DAO. Según fuentes financieras, alrededor de 12.000 personas de todas partes del mundo invirtieron sumas de dinero en esta idea.

Sin embargo, existía un fallo significativo en su cadena de bloques que representaba una vulnerabilidad consistente para los usuarios de Ethereum. Ni sus des arrolladores, ni los encargados de Ethereum, ni nadie más se percataron de este grave error. Fue una deficiencia en la programación de DAO que expuso la plataforma y el dinero de los usuarios a los ladrones virtuales.

Para mediados del 2016, meses después del lanzamiento de la campaña a favor de DAO, se retiraron 50 millones de dólares en Ethers del fondo de DAO. Esto fue un golpe para los más de 12.000 inversores que confiaron y creyeron en este proyecto de desarrollo. Poco después, el responsable publicó una carta abierta al mundo en la que exponía que se había hecho con el dinero aprovechándose del error en el bloque adjudicado a DAO.

Pronto la cotización de Ethereum en los mercados bursátiles se fue a picada. Muchas personas dejaron de trabajar por medio de sus contratos inteligentes, y empezaron a vender sus tokens de inmediato. Esto afectó considerablemente la confianza de los usuarios en Ethereum como una criptomoneda segura.

Lo siguiente en la mesa sería una serie de planteamientos  de parte de los usuarios y desarrolladores de Ethereum para evitar que algo como el DAO y el robo de los 50 millones de dólares en Ethers, se repitiese de nuevo. Es así como los más experimentados en informática plantearon 3 posible soluciones: no hacer ningún cambio a la cadena de bloques de Ethereum; someterla el blockchain a un soft fork; someter el blockchain a un hard fork.

Soft Fork

Esta posible solución implicaba la actualización del software de Ethereum, que podría ser compatible con la versión anterior de su sistema. Básicamente todas las operaciones y transacciones que se hicieran en la nueva cadena de bloques, serían perfectamente compatibles con usuarios que no hubiesen migrado, o se hubiesen sometido a dicha actualización.

Eso sí, quienes hicieran el soft fork no podrían dar marcha atrás. Y las renovaciones y las nuevas características serían solo visibles para que los que adoptaran el nuevo blockchain. Sería una dinámica nueva en la que viejos y nuevos usuarios pudiesen transar sin problemas entre sí, evitando el bloque asociado a DAO y que contaba con el error de programación.

Pero pronto el soft fork dejó de ser una solución, pues representaba una nueva vulnerabilidad al sistema que podría dar campo libre a nuevos ataques y robos al sistema de Ethereum. Asociada principalmente a la tarea de los mineros, impidiendo que pudiesen usar el GAS como unidad de cálculo de todo el trabajo hecho en la plataforma.  Ya tendrían que plantearse nuevas opciones que hicieran sentir más confiada a la comunidad.

No Hacer Cambios al Blockchain de Ethereum

Esta posibilidad se planteó inicialmente, pues se creía que se debía mantener la esencia y las reglas generales de Ethereum establecidas desde el principio. Pero implicaba no hacer nada al respecto del bloque vulnerable, y someterse a la posibilidad de nuevos ataques de perpetradores  en Internet.

No era lógico que una plataforma usada por des arrolladores informáticos no se hiciera uso de todos los recursos intelectuales para mejorar los estándares de seguridad. La cuestión sobre qué hacer con el blockchain de Ethereum fue sometida a votación entre los usuarios de esta criptomoneda. Y la gran mayoría decidió que lo mejor era someterse al soft fork, y evolucionar el protocolo de Ethereum para evitar estafas como la vivida a mediados de 2016.

Pero pronto quedaría por sentado que no hacer nada con el blockchain de Ethereum, ni recurrir al sof fork eran soluciones viables. Habría que pensar en algo más que restableciera la confianza y la seguridad del dinero de los usuarios que habían invertido sus ahorros en este nuevo capital de inversión. También era importante recuperar la posición de esta criptomoneda entre los mercado bursátiles, que había quedado deshecha luego del gran robo.

Hard Fork

No quedaba otra solución que someterse al hard fork, que implica una actualización. Pero esta vez no de manera flexible, sino que representaría una nueva cadena de bloques de Ethereum, que se desarrollaría en paralelo a la antigua blockchain. Ya los usuarios no tienen la posibilidad de tranzar con quienes no se sometan al Hard Fork.

Así, se da la bifurcación derivada de la cadena de bloques principal de Ethereum como criptomoneda. La separación vino dada justamente desde el bloque Nº 1.921.000. Desde ese momento se constituyeron 2 blockchains totalmente distintas. Y por consiguiente, 2 criptomonedas completamente diferentes.

Quienes se resistieron a someterse a la nueva actualización, se mantuvieron trabajando por la vieja cadena de bloques. Y constituyeron lo que se conocería como “Ethereum Classic”o “ETC”, por su abreviación en los mercados bursátiles. En cuanto a los que si decidieron implementar el hard fork, constituirían la nueva criptomoneda “Ethereum” o “ETH” como se conoce en la actualidad.

En torno a esto gira un debate controversia que divide a la comunidad que forma parte de Ethereum. Sobre todo porque está solución también buscaba dar reparo a quienes fueron víctimas del robo en 2016. La propuesta era, que por cada 100 DAO robados, se diese en compensación 1 ETH. Muchos creyeron que se trataba de una burla, y prefirieron mantenerse bajo la modalidad de la antigua cadena de bloques. O incuso retiraron por completo sus fondos de este bien de inversión digital.