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Una de las herramientas más usadas para llevar a cabo el análisis de las diversas inversiones hechas en la bolsa de valores son los gráficos (Charts), introducidos hacia 1730 por los japoneses en búsqueda de un mecanismo que les permitiera comprender el mercado y sus tendencias con la finalidad de llevar a cabo operaciones normalizadas  en los contratos futuros de cereales como el arroz.

Esta tendencia paso luego a los países occidentales a finales de los años 1800 bajo la forma del “método del libro” hasta que más adelante para inicios de 1900, Charles Henry Dow, quien fuera el fundador del Wall Street Journal hizo una serie de publicaciones bajo la forma de editoriales en su famoso diario relacionados con la forma en que se llevaba a cabo la cotización de las distintas acciones en los mercados de valores, en la búsqueda de emplear las distintas formas de análisis como una herramienta para prever los distintos cambios en la economía, cosa que no superó los razonamientos y conclusiones de los agentes mediadores de estos mercados para aquel momento.Guía Forex Gratis

Sin  embargo, Dow llegó a establecer un índice de la manera en que se lleva  a cabo la cotización de un grupo de valores que lo llevo a establecer un Índice Industrial y un Índice Ferroviario que les permitiera identificar una determinada tendencia en el mercado para luego seguirla.

A pesar de que estos índices no sobrevivieron, al menos bajo su concepción original, estas acciones permitieron obtener un instrumento de estudio que facilitaría llevar a cabo el análisis de la idiosincrasia de los mercados, permitiendo más adelante llevar a cabo la formulación de sus reglas, que se recopilan bajo el nombre de Teoría de Dow, que a pesar de contar con más de 100 años se sigue manteniendo vigente en nuestros días.  Esta teoría comprende seis interesantes observaciones:

        1. Los índices de los valores actualizan todo por adelantado.  Esto se refiere al hecho de que los distintos participantes de un mercado poseen la totalidad de la información que es necesaria para poder interpretar un determinado valor  bursátil, valor que es susceptible de actualizarse en función de las distintas fluctuaciones de las cotizaciones de este mercado, esta observación aumenta su validez en forma directamente proporcional al tamaño del mercado.
        2. El mercado tiene tres Movimientos, descritos como Primarios, Secundario y Terciario. Los mercados disponen de tres movimientos, siendo los primarios los mayores de ellos, que constituyen las tendencias que se mantienen por años en el tiempo tanto hacia el alza como hacia la baja. Ante un determinado precio o cotización pueden ocurrir dos cosas que haya la esperanza de que se recupere a futuro lo cual llevara al alza progresiva, o por el contrario que se considere que no es posible tal recuperación lo que hará que se profundice paulatinamente en la baja. Los movimientos secundarios se dan en lapsos menores que van desde tres semanas a varios meses, en ellos se lleva a cabo una corrección estimada de uno a dos tercios de la fase primaria que lo precede. Finalmente los movimientos terciarios o fluctuaciones diarias son más cortos durando menos de tres semanas, mostrando una gran sensibilidad a perturbaciones exógenas susceptibles de ser analizadas en términos de probabilidad, este tipo de movimientos no revisten mayor importancia al momento de efectuar la predicción de otros tipos de movimientos. En líneas generales puede afirmarse que las distintas fluctuaciones en las cotizaciones ocurren como consecuencia de estos movimientos que muchas veces pueden darse incluso en contra del movimiento predecesor.

        3. Las zonas de apoyo y de resistencia dan señales sobre las cotizaciones. En el caso de que una cotización se encuentre fluctuando en u intervalo estrecho por al menos dos o tres semanas, es posible que ocurra la acumulación de valores entre un grupo de profesionales que llevara a un aumento o bien una distribución de los mismos entre muchos aficionados lo que por el contrario llevara a la caída.

       

  1. El volumen apoya el precio. Las fluctuaciones de precio se relacionan con el volumen y a su vez se requiere de un volumen de negociación elevado para poder determinar la tendencia, cuando un volumen elevado lleva al aumento del precio y un bajo volumen lleva a su disminución ocurre una tendencia alcista, esto se sustenta en el hecho de que los operadores se muestran más dispuestos a comprar un activo si consideran que la tendencia alcista se mantendrá.
  2. Una tendencia se debe confirmar mediante crestas (techos) y fosas (pisos). Una determinada tendencia se mantiene mientras que sus crestas y fosas mantengan la misma dirección, así habrá una tendencia alcista mientras estas se mantengan subiendo o una tendencia bajista cuando estos parámetros más bien se mantengan en descenso. Entre ambas tendencias pueden ocurrir transiciones que hagan que en un momento dado cambie la tendencia por una opuesta.
  3. Ambos índices deben confirmar una tendencia bursátil. Para que una tendencia adquiera credibilidad en el mercado es necesario que tanto el índice industrial como el de transporte inicien un movimiento conjunto hacia una tendencia lo que será secundado por el mercado, cuando uno de los índices cambia su tendencia o se vuelve contrario al otros es clara señal de que el mercado duda ocurriendo la “no confirmación” lo que puede dar origen a un cambio de tendencia.

Aplicación de la teoría de Dow a un mercado latinoamericano

La aplicación de la teoría general de Dow a bolsas de valores como la Bolsa de Medellin, IBOMED puede llevarnos a obtener una serie de conclusiones que confirman su vigencia, como se ve en las fluctuaciones ocurridas entre 1994 y 1998. Aquí destaca el hecho de que los índices se encontraban en la segunda fase de un movimiento primario alcista que se inició en noviembre del año 1995 a continuación de la corrección del boom accionario que le precedió en el año 1994. A continuación le sucede el movimiento secundario de corrección de esta primer fase del movimiento alcista que se inició en octubre del año 1997 culminando el primer trimestre del año 1998 que abarco dos tercios del movimiento primario alcista en su primera fase, finalmente el mercado accionario entra en la segunda fase del movimiento alcista que lleva al índice IBOMED a superar la cresta alcanzada en octubre de 1997 con un incremento del 62% si lo comparamos con el cierre obtenido en abril de 1998.

De esta manera se evidencia como se mantienen vigentes los principios de la Teoría de Dow en un mercado accionario concreto a pesar del paso del tiempo y los cambios en las diversas tecnologías, a pesar de que muchos autores consideren que llevar a cabo la lectura de los mercados sea algo empírico.

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