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Este conjunto de artículos “Notas sobre la Bolsa” tienen como objetivo crear una visión más amplia y globalizada de lo que habitualmente conocemos, y que resolverían esos momentos de dudas en un tema tan complejo como este. A veces los detalles nos impiden ver el todo de una manera clara. Sugiero que hagamos un poco de distancia, en vez de obsesionarnos con lo que más vemos, y para ello tengo justificaciones de sobra.

La situación de subida casi experimentada en la primera mitad de 1997 no es normal. Algunos la han denominado, acertando en el término como “pánico comprador” o “crash alcista”. La verdad es que casi nunca la bolsa funciona así, sino que se guía en el sentido de una tendencia dominante y de retrocesos (de menor amplitud) en sentido contrario. Además, hay ocasiones en que se “ubica” entre  precios de referencia por arriba y por abajo, situaciones para las que no hay movimiento de manera lateral.
Un gráfico con un historial nos ayuda a identificar de manera clara tendencias pasadas con el alza o las baja (puede ser difícil “adivinar” tomando el gráfico como referencia cómo es la continuidad o no de la tendencia. Al respecto casi todos los tratados teóricos señalan tres tipos de tendencias, siguiendo una clasificación que estableció Charles Dow, ellas son:Guía Forex Gratis

  • Primarias: Tendencias básicas con más de un año de duración.
  • Secundarias: Movimientos de varias semanas o hasta de meses en donde se corrige la tendencia primaria, modificando mucho de lo que se ha hecho, lo que da lugar a una especie de “onda”, y lo digo así por intentar hacer una comparación metafórica.
  • Terciarias: Inclinaciones de avance/corrección de varios días a varios meses que están dentro de las tendencias de carácter general.

Debemos agregar a estas tendencia dos más, situadas más allá de sus colindes, una es conocida como la tendencia secular, la mayoría de personas al respecto no conocen mucho y por tanto no es valorada, y otra es la tendencia intradía, muy frecuente en los modernos mercados de tipo continuo, siempre y cuando haya habido varias horas de contratación. Estas últimas son tendencias de varios minutos a un día y son tendencias dentro del grupo de la terciaria.

La tendencia secular  es aquella que se puede determinar a partir de la agregación de tendencias primarias abarcando un plazo muy largo desde varias décadas a varios siglos. Si la llamo tendencia secular en singular y no tendencias seculares,  es porque solo hay una: la alcista. Cuando es a largo plazo, los mercados son  alcistas cuando hablamos de términos agregados; precisamente éste es el nacimiento y muerte de las empresas que los componen. Aunque se crea que es una ilusión monetaria fruto de la inflación, realmente no es así una vez que revisamos los datos, por ejemplo la bolsa ofrece a largo plazo rentabilidades con saldos positivos descontada la inflación y, aún más, rentabilidades superiores a las de una inversión equivalente en renta fija a largo plazo (esta diferencia se le llama “prima de riesgo”, es el sobreprecio que es pagado en el mercado a los inversores en renta variable por la asunción de una volatilidad de precios más elevada que la de la renta fija).

Como ejemplos de lo precedente veamos lo que a continuación muestro:

– El estudio realizado por Roger Ibbotson y Rex Squinfield sobre rentabilidad media de activos financieros en USA para el período 1926-1997 arroja los siguientes resultados, esta información está expresada en tasa media acumulativa anual):

Acciones: 10,2% (20,3)
Acciones de microempresas: 12,2% (34,6)
Bonos privados a largo plazo: 5,4% (8,4)
Letras del Tesoro USA: 3,7% (3,3)
IPC: 3,1% (4,6)

Si habéis fijado, los citados autores estudiaron de manera paralela la volatilidad, y ello, debemos recordar, implica incluir el riesgo asociado a la inversión, y ésta se asocia, claro, siguiendo pautas muy mecánicas con la rentabilidad que podamos obtener.

La volatilidad, de acuerdo a la forma de medición que se implementa habitualmente, desviación standard de los datos analizados nos indica el grado de dispersión de los rendimientos: cuanto más alta la posibilidad de que los datos concretos se alejen del promedio es mucho mayor, independientemente sea por bien o por mal, dicho de otra manera el riesgo de cada inversión es más grande. La volatilidad es la cifra que he puesto entre paréntesis.

(Fuente: Burton G. Malkiel “Un paseo aleatorio por Wall Street”)

– Este es la información arrojada por un estudio similar realizado por FG Inversiones para el período 1940-1990 en la Bolsa española.
Acciones período 1940-1990: 12,2%
IPC mismo período: 9,2%
Acciones período 1980-1990: 25,9%
IPC mismo período: 9,0%

El libro que contiene esta información habla en forma superficial que la rentabilidad obtenida por las acciones es 3 o 4 puntos más alta que obtenida con la renta fija”. Esto implica rentabilidades nulas o levemente negativas para este tipo de activos.
(Fuente: F. Mora y M. Romero “Como invertir en Bolsa”)

No hace mucho tiempo que la OCU dio a conocer al público datos de rentabilidades comparativas renta fija-variable de las bolsas norteamericana y española:

Acciones españolas 1980-1997(sept): 20,2%
Obligaciones mismo periodo: 15,3%
Acciones norteamericanas 1802(!)-1996: 8,2%
Obligaciones mismo período: 4,7%
(Fuente: Dinero 15)

En efecto podríamos decir, y para ello estaríamos contradiciendo afirmaciones que se comentan mucho en este foro, que la inversión en Bolsa puede ser un excelente instrumento de inversión a largo plazo, que es un instrumento muy adecuado para aquellos que pretenden incrementar la rentabilidad, especialmente rentistas, gracias a la capacidad de diversificación, liquidez para circunstancias excepcionales, flujo regular de dividendos (con un excelente tratamiento en comparación con otros flujos), un excelente tratamiento fiscal de las plusvalías generadas a largo… el problema es sobre todo sicológico, pero hay que aprender a vivir con la volatilidad y no todo el mundo está dotado para ello (es la denominada “aversión al riesgo”).

Además recordemos que la alta rentabilidad a muy largo plazo es una “verdad estadística”, no siempre se puede atribuir a la casuística del caso en cuestión, es necesario fomentar entre quienes estemos interesados tecnologías de inversión que nos permitan diseñar una estrategia adecuada para obtener dicha rentabilidad. Dada su complejidad esto es un tema que desarrollaremos en lo adelante.

Para  llegar al fin del asunto que estamos tratando y a la vez repasar las tendencias según la clasificación clásica, es importante que tomemos en cuenta que debajo de una tendencia, además de ponerla en el gráfico, siempre hay razones de tipo fundamental, tanto más profundas cuanto más amplia sea la tendencia. En los últimos 25 años en la Bolsa española cualquier estudioso o experto en el tema podría identificar las siguientes tendencias primarias:

1974-1980: En este período hay una tendencia bajista. Lo más importante a destacar de este período es un doble shock petrolífero (1974 y 1979), estancamiento con inflación generalizados (en España de dos dígitos en los peores momentos), gran inestabilidad política y económica debido al ocaso de la dictadura franquista y la transición hacia la democracia.

1981-1987: también otro período con una tendencia alcista. En esta época hubo una fuerte recuperación de las bolsas mundiales al hilo del crecimiento económico, también hubo una moderación de la inflación y de las medidas estructurales de desregulación en los países anglosajones (“revolución liberal-conservadora”). Fin de la transición política. Política de ajuste ortodoxo (gobierno Boyer), seguida por un relanzamiento económico. Cercanía con el resto de Europa. En los últimos meses  una euforia alcista desbordante e irreal (típica y según la teoría cíclica, de la que hablaremos otro día, inexorable). Ello da lugar a….

1987-1992: Tendencia bajista: Brutal “crash”  a nivel mundial debido a que todas las bolsas se vieron afectadas, por ejemplo el 23% de caída en Wall Street en un solo día. Inestabilidad política, si recuerdas fue el derrumbe de los regímenes socialistas y de la invasión de Kuwait). Altos tipos de interés nominales y reales en el país, y hagamos énfasis a la idea de que hubo un problema que quedó sin resolver en el período anterior.

No podemos obviar un sentimiento de euforia económica con un fuerte componente reivindicativo (14-D) no suficientemente  motivado, lo que fijó y agravó problemas estructurales que terminaron por desembocar, en 1993, en una recesión “anticipada” por el anterior derrumbe del mercado bursátil

1993-?: avance sostenido sin inflación en todo Occidente. Diseño y construcción de la Unión Económica y Monetaria. Alianzas políticas para la integración de los países “periféricos” como España. Una moderación más acentuada de la inflación, actitud más “madura” de la sociedad española aceptando moderación salarial, medidas liberalizadoras, etc. Caída fuerte de los tipos de interés a largo plazo (del 12 al 6%).

En un período en que genera una importante reacción secundaria en 1994 como consecuencia de la crisis del Sistema Monetario Europeo. La tendencia de fondo que se mantuvo convirtió esta situación en una oportunidad clave para la toma de posiciones a largo, y esto es afirmado y corroborado si partimos de las experiencias ya conocidas en este tipo de mercados. Ahora bien la existencia de riesgos no es normal, ninguna actuación que hagamos está exenta de riesgos.

Si observamos con detenimiento los actuales niveles del inflación y tipos de interés, podríamos descubrir que las valoraciones de la Bolsa son correctas, ni altas ni bajas. La visión que la gente se construye sobre la continuidad de este escenario, al menos el año que viene, ha dado alas a la Bolsa, es decir se trata de una subida “favorable” que se apoya más  en componentes financieros (bajada de tipos de interés) y fundamentales (crecimiento con baja inflación) que especulativos, no importa lo espectacular que haya sido. No creo que la tendencia primaria vaya a verse quebrada en los próximos meses, no importa la violencia de las reacciones secundarias (previsibles y en ciertos modos necesarias), salvo la aparición de sucesos extraordinarios en el escenario (por definición, no previsibles). Los riesgos mayores están en:

– Fin de la tendencia alcista de Wall Street (ésta está más avanzada en el ciclo bursátil). Hoy encuentras una correlación entre los grandes mercados pero esta dista de ser mecánica, por ejemplo Tokio lleva tiempo siendo bajista. A corto plazo el efecto sicológico de inseguridad y la previsible subida de tipos provocaría bajas con cierto nivel de importancia, pero si los fundamentos europeos se mantienen razonablemente buenos, la situación se modificará a la larga.

– Fin del proceso de Unión Monetaria. Este escenario sería apocalíptico, sobre todo para los países periféricos como el caso de España; su característica es que se supone muy favorecido a la larga por este proceso. Cuando ocurrió la gran subida de diciembre de 1996, muchos recuerdan que se produjo  tras el Pacto de Estabilidad. A pesar de ser lo que muchos piensen, esto es muy improbable.

– Repunte de inflación y tipos. Puede compensarse con las estimaciones de valor por el crecimiento de beneficios, pero hay que estar muy atentos al surgimiento de las denominadas “burbujas especulativas”, es decir crecimientos injustificados como consecuencia del estado producido por una serie en que son ignoradas las señales como la subida de inflación y de tipos, PER absurdos, procesos de “distribución” reflejados en los gráficos de precio y volumen, etc que, aparecen en estas fases especulativas. Es el momento óptimo para que el inversor experto a largo plazo empiece a cerrar posiciones vendiendo sus valores a los incautos, esos que siempre le han visto como un “bicho raro” que invierte en eso tan arriesgado de la bolsa. En los momentos de euforia, la bolsa es vista como una versión laica
de milagros bíblicos, y no es difícil hallar contrapartida a nuestras órdenes de venta, porque sería un error dejar el negocio o vender en el momento que todo podría ponerse más bueno y más rentable, lo que nos pondría en una situación favorable.

En conclusión les aseguro que no hay signos de quiebra de la tendencia alcista primaria, ni los va a haber mientras dure el proceso de construcción de la Unión Monetaria salvo acontecimiento que produzca una modificación súbita. A  plazo extenso, proximidades del 2000 soy bastante escéptico pues surgirán de golpe problemas ocultos ante los ojos de todos, esto conlleva el cumplimiento de los criterios de Maastrich. Se puede creer entonces un estado de euforia, por aquello de que somos Europa y vamos a atar los perros con longaniza (o con salchichas de Frankfurt. Será un buen momento para empezar a tomar sabrosos beneficios (sin prisas, por el fisco y por el riesgo de equivocarse inherente a cualquier decisión).

Tengamos presente que los nervios son necesarios para sobrevivir en el complejo mundo versátil, es sólo cuestión de canalizarlos  de la manera correcta. Es una norma básica de supervivencia en el mercado bursátil, que si bien tiene sus dificultades, es muy interesante para aquellos que estén dispuestos a asumir retos.

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