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Durante todos estos años en los que hemos estado conociendo variadas estrategias de trading, además de personas que se dedican al fascinante mundo de las inversiones en los mercados, hemos “visto de todo”.

El espectro o, si se quiere, el rango de traders e inversores es verdaderamente amplio. En esta publicación, analizaremos el mito del trader empresario.

Pero, lo curioso (aunque, bastante lógico) es que todos nos muestran sus peculiaridades, sus estrategias de trading, sus mañas (en el buen sentido de la palabra) y sus manías al momento de tomar decisiones de inversión.

Se podría decir que, lo único que todos los traders e inversores tenemos en común, es el hecho obvio de estar presentes en los mercados, gracias a que entramos por curiosidad la primera vez.Guía Forex Gratis

De a pocos y muchas veces sin ser conscientes, fuimos profundizando en conceptos de trading, gracias al estudio y la práctica permanente (diaria o, como mínimo, casi diaria).

Así las cosas, muchos optamos por determinadas estrategias y/o estilos, al cabo que otros fueron “a por otras”. Como lo decíamos anteriormente, “hemos visto de todo”.

Ahora, son muchos los que se han quedado “a mitad de camino”, por haber tomado decisiones apresuradas o por haberse dejado llevar por la ansiedad tan propia de los traders novatos.

Perfiles de traders hay muchos. El trader empresario es sólo uno de ellos.

Estos no son más (ni son menos) que grandes empresarios prósperos que, por su propia codicia, se dedicaron al trading sin un conocimiento adecuado de lo que es la gestión del riesgo.

Historia del trader empresario de éxito que fue presa de su codicia

trader empresario

No debemos extrañarnos por encontrar dentro de la comunidad de traders a empresarios que han tenido una próspera y exitosa carrera en su calidad misma de empresarios.

Se trata de un perfil algo frecuente en los mercados. Son hombres y mujeres de negocios  que vienen de llevar carreras y vidas personales privilegiadas pero que, al momento del trading, han fallado.

Tal vez por euforia o, quizás, por arrogancia y exceso de seguridad (muy propia de los empresarios exitosos) este trader empresario se hizo presa de la codicia.

Nuestro “personaje” (ficticio como tal, pero real en los mercados) quiso ganar cada vez más dinero, sin medir consecuencias.

Se dio a la tarea de invertir con agresividad queriendo, tal vez, convertirse en un depredador de los mercados con la única finalidad del dinero y sin mirar otros aspectos.

Se apalancaba cada vez más e incumplía las directrices fundamentales de la gestión de capital. Tremendo error cometido por desconocimiento, temeridad y, por sobre todas las cosas, por codicia.

Al mejor estilo de un ludópata de casinos, nuestro trader empresario fue perdiendo, como en una especie de “efecto dominó”, una a una sus empresas que había construido con tanto esfuerzo.

En cada intento desesperado por recuperar lo perdido (a la manera de un ludópata, reiteramos) realizaba inversiones temerarias en derivados financieros hasta que, al final de cuentas, lo perdió todo.

Moraleja aprendida a través del trader empresario

Controlar la codicia en los mercados, cuando se trata de derivados financieros con alto grado de apalancamiento, no es fácil.  Los que creen que el éxito obtenido “allá” se puede trasladar a los mercados financieros, están lejos de la realidad.

En el ámbito de la comunidad de traders existe una especie de premisa fundamental: las lecciones aprendidas en la vida cotidiana, distan mucho de las lecciones que se aprenden en los mercados.

El trader empresario, al contrario y mirando el otro lado de la moneda, cree que con su “poderío” triunfará definitivamente en los mercados financieros.

Ahí es donde, precisamente, surge el “gérmen de la catástrofe”. Claro está, y en esto pretendemos ser los más claros posible, que existen excepciones y no pocas, por cierto.

Ahora, el hecho de que un (o muchos) trader empresario haya tenido éxito dentro del mundo del trading, no les brinda “patente de corso” a los demás para emprender una aventura para la que, muy seguramente, no están preparados.

La codicia en el “mundo real” (permítasenos la expresión figurada) puede llegar a ser, incluso, beneficiosa. Si no se trata de una codicia enfermiza o patológica, puede conducir al empresario a hacer mucho dinero.

Son innumerables los casos en que muchísimos empresarios han logrado amasar grandes fortunas a punta de esfuerzo, trabajo, perseverancia e inteligencia. La codicia les ha favorecido.

La pregunta es, entonces: ¿por qué no se quedan ahí, donde están en la cúspide y, más bien, se van a buscar lo que no se les ha perdido en otro lugar?

Es más, por qué en vez que aventurarse en los complejos mercados financieros, no utilizan esos recursos, esfuerzos y capacidades en crear más empresas?

Para qué (y por qué) convertirse en un trader empresario fracasado si ya se es una persona próspera en los negocios y, muy posiblemente, en la vida personal.

Sinceramente, consideramos que no tiene el menor sentido. La avaricia y la codicia en el trading se pagan con “la pena máxima”, esto es con la hecatombe, la catástrofe y el desastre total.

Pensemos en un trader empresario que, por la desgracia de su avaricia, se arruinó a la edad ya de 65 o 70 años. Será que le quedan fuerzas para volver a empezar de cero? No lo creemos verdaderamente.

Ahora, en el mundo del trading existe un principio fundamental del que, si nos desentendemos, tendremos que irnos a “ordeñar toros”: la humildad.

La humildad misma es la que nos conduce por los caminos de la cautela, la prudencia y el análisis juicioso a la hora de tomar decisiones de trading.

Un trader empresario o, mejor todos los traders en general, no son más que una millonésima parte de un escenario gigantesco: los mercados financieros nacionales e internacionales.

En tal virtud, no debemos considerar que, por ser los empresarios más multimillonarios, llegaremos a los mercados financieros a “arrasar con todo y con todos”.

Ello, no sería más que un espejismo que nos podrá conducir al más profundo abismo del que, tal vez, jamás podremos salir.

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