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Charles H. Dow nació en Connecticut a mediados del siglo XIX. Algo bastante curioso sobre este importante personaje, se constituye por el hecho de que no terminó los estudios superiores.

Es bien singular que, quien creó la teoría de Dow (que ha sido en extremo estudiada y aplicada en los mercados internacionales), no se hubiera graduado mediante un título relativo a las finanzas.

A sus 21 años, se dedicó por completo al mundo editorial, más específicamente en los periódicos. Fue así como, en la agencia de noticias Kierman, conoció a Edward David Jones.

De este encuentro, surgió un importante cambio en la economía dado que, gracias a ambos, se le dio nacimiento al conocidísimo índice Dow Jones americano.

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Llegado el año de 1882, ambos crearon una agencia de consultores económico-financieros, al que denominaron “Dow Jones & Company”.

Desde su agencia misma, escriben para el periódico de contenido financiero llamado “The Wall Street Journal”,  ni más ni menos.

Entre 1902 y 1932 Charles H. Dow publicó varios trabajos recopilados durante su carrera como analista económico, a través de los cuales se popularizaron sus investigaciones sobre los mercados financieros.

La teoría de Dow se enfocó en explicar el comportamiento de los mercados, fundamentándose básicamente en localizar las tendencias, más no en anticiparse a ellas.

Curiosamente, concatenó el comportamiento de los mercados con el barómetro climatológico, explicando que ambos se mostraban de manera similar.

La teoría de Dow se fundamenta en 6 principios básicos. No nos adelantaremos sobre estas premisas, sin antes explicarles a los queridos lectores ciertas nociones sobre la tendencia de los precios.

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Hablemos de las tendencias de los precios, antes de explicar la teoría de dow

Es suficiente con comprender, en este momento, que las cotizaciones de los valores se mueven hacia alguna dirección, normalmente.

Lo anterior, es lo que se define como tendencia, en el sentido de “hacia donde se mueve el mercado”.

Ahora, un mercado de tendencia alcista tendrá cierres superiores, en cada jornada de operaciones, al cabo que, una tendencia bajista indica que los precios son cada vez más bajos.

La tendencia lateral, a su vez, nos indica que no existe una tendencia definida. Lo más usual, es que un valor esté lateral o “plano”, la mayor parte del tiempo.

Además, las tendencias no significan que, cuando sea alcista, el precio suba siempre o, cuando sea bajista, siempre baje. Esto significa que nunca veremos una cotización de un valor financiero, que no tenga picos y valles.

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Sin embargo, en un mercado que consideramos alcista, los diferentes valles que se van dibujando en el gráfico de la cotización de un valor, serán superiores cada vez.

Para comprender mejor esta situación, es preciso hacer claridad respecto de dos conceptos fundamentales: 1) los mínimos=valle, y 2) los máximos=picos.

Para el caso de una tendencia bajista, por ejemplo, podremos ver en los gráficos que los picos representados, serán cada vez menores.

Los principios fundamentales de la teoría de dow

Las tres fases de los mercados, en la teoría de Dow

El primer principio de esta teoría: una de las premisas fundamentales del análisis técnico, como lo hemos analizado ya, es que el precio lo descuenta todo.

Lo anterior, dado que el ineludible juego de la oferta y la demanda, al que se ven sometidos los precios de cualquier activo financiero, se admiten suficientemente recogidos  por los valores medios de estos últimos.

El segundo principio de la teoría de Dow: el mercado tiene tres movimientos simultáneos, a saber:

  • El Movimiento Primario o “de largo plazo”, cuya duración puede ser de uno o varios años.
  • Las Reacciones Secundarias, con una duración total que oscila desde tres semanas, a varios meses.

Existen otros movimientos, de una duración muy corta que suele ir desde varias horas, a unas semanas.

Usualmente, son movimientos susceptibles de ser controlados por los novatos de los mercados y, desde luego, por los inversores experimentados.

Estos movimientos de muy corta duración, serán entendidos plenamente en el próximo ítem, en el que nos referiremos a las tendencias.

El tercer principio de la teoría de Dow, señala que los movimientos primarios se suelen cristalizar en tres fases:

  • La Fase de Acumulación, en la que los inversores con mayor información o con más activos, empiezan a empujar el precio hacia arriba.
  • La Fase de Consolidación, cuando los denominados “seguidores de tendencia” consolidan el movimiento.
  • La Fase de Distribución, que coincide con la participación masiva de los inversores con menores posibilidades de recabar información, que coincide usualmente también con el fin de las fases.

Y coincide, igualmente, con una caía de precios de tendencia alcista o, bien, una subida en tendencia bajista.

El cuarto principio de la teoría de Dow: los diferentes índices bursátiles deben confirmar, mediante sus comportamientos de las tendencias, las tendencias alcistas y, también, las bajistas.

No es suficiente con que baje un sector sino, más bien, deben bajar en su conjunto para poder confirmar, así, que existe una tendencia bajista.

El mismo Charles Dow propone dos ejemplos, orientados obviamente a su época, sobre índices y sectores que él mismo había creado: el sector industrial y el de ferrocarriles.

El quinto principio de la teoría de Dow, dice que el volumen confirma la tendencia de los precios. El volumen de un mercado debe subir, conforme el precio se mueve en la dirección de la tendencia.

Y, además, bajar cuando el precio va en contra de la tendencia misma.

El sexto y último principio de la teoría de Dow: una tendencia se mantiene vigente, hasta el momento en el que muestre señales claras de cambio de dirección, que es el momento de sonreir gracias a las ventajas del análisis técnico.

A todas estas, en nuestro particular concepto, vemos cierta inexactitud o, si se quiere, cierto matiz en el quinto principio de esta teoría, específicamente en las aseveraciones sobre el volumen.

Si bien es cierto que el volumen confirma la tendencia de los precios, también es verdad que, para que un precio baje, no debe ir acompañado de un crecimiento de volumen, necesariamente.

Esta es una aseveración (nos referimos a la nuestra) que podría dar lugar a un interesantísimo y constructivo debate.

Trabajos conocidos, fundamentados en la teoría de dow

De todos los estudios realizados por parte de expertos en análisis financiero, basados en la teoría de Dow, es preciso hacer una mención especial de los trabajos de Robert D. Edwards y de John Magee.

Entre ambos, diseñaron lo que se conoció como “El Análisis Técnico de las Tendencias de los Valores”, que se extendió vertiginosamente entre la comunidad de analistas financieros.

Se trata, entonces, de todo un referente sobre el análisis técnico financiero.

Las tres fases en las tendencias alcista y bajista, según la teoría de Dow

Las tres fases en las tendencias alcistas y bajistas en la Teoría de Dow