Biografía de Charles Babbage

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Hijo de un rico banquero, Charles Babbage nació el 26 de diciembre de 1791 en Devonshire, Inglaterra, en la localidad de Totnes. Desde muy niño se interesó por los ingenios mecánicos. Aprendiz autodidacta de matemáticas y ávido lector de todo lo que caía en sus manos.

Alumno del Trinity College de Cambridge. Fue un estudioso del análisis matemático y colaboró en el desarrollo de las matemáticas a un nivel distinto en el Reino Unido, su especialidad el cálculo infinitesimal de Newton y el cálculo diferencial e integral de Lacroix. Junto con Herschel y Peacock fue el fundador de la Sociedad Analítica en 1812 y participó en la creación de la Sociedad de Astronomía en 1820.

estuvo relacionado con la fundación de la Sociedad de Estadística en 1824.

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Considerado un genio excéntrico, fue el heredero de una enorme fortuna familiar. De sus excentricidades surgió el ser el precursor de la Dendrocronología, o ciencia que estudia los árboles en base a los anillos de sus troncos.

Interesado desde joven en el ocultismo, mientras todavía era niño intentó probar la existencia del diablo a través del dibujo de un círculo que hizo con su sangre en un piso del desván mientras recitaba una Oración al Señor. A pesar de no conseguirlo su interés por lo sobrenatural siguió adelante. Charles pactó con un amigo de la infancia que el que muriera primero se iba a aparecer al que sobreviviera. Su amigo murió a los 18 años y Charles estuvo toda la noche esperando ver el espectro de su amigo, que nunca se apareció. En sus años universitarios Charles creó un grupo de fantasmas que coleccionara apoyos de evidencias fiables en la existencia de lo sobrenatural.

Como nota final sobre el carácter de este genio, en los últimos días de su vida padece manía persecutoria hacia los organismos callejeros, que tocaban cada noche debajo de la habitación donde dormía.

A través de sus contactos con los Bonaparte, tuvo muchos intercambios con científicos en el continente. Detectó que los científicos británicos tenían un grave problema en las tablas astronómicas, que estaban plagadas de errores. En la primera edición de las “Efemérides Náuticas para hallar latitudes y longitudes en el mar” detectó más de mil errores. Eran errores de cálculo producidos por dejadez o aburrimiento de quienes los desarrollan.

En 1812 se dió cuenta de que muchos de los cálculos muy largos eran operaciones repetitivas de forma regular, y se preguntó si sería posible diseñar una máquina calculadora que pudiera llevar estas operaciones de forma automática. La hizo y funcionaba con ruedas dentadas y en sistema decimal, no binario como las de hoy en día, pero era más avanzada a los conocimientos de la época. Su principal problema eran los rozamientos en engranajes y vibraciones, que en aquella época aún no se controlaban de forma efectiva en ese grado de complejidad, como hoy en día. Babbage tenía una increíble capacidad de improvisar, y según iba creciendo la máquina la iba reparando o modificando con ideas geniales. Era un hombre extremadamente perfeccionista y probablemente esa fue la razón por la que no se terminó de desarrollar la máquina.

Todavía con su máquina en proceso de desarrollo se casó con Georgiana Whitmore en 1814, justo un año antes de la batalla de Waterloo. Con ella tuvo ocho hijos en trece años, y de ellos sólo tres sobrevivieron hasta la madurez. Cuatro murieron en la niñez o en la primera infancia, y su hija única murió en la adolescencia. Dicen que no le interesó demasiado la educación de sus hijos, dejándole esta tarea a su esposa concentrándose en problemas técnicos durante muchas horas de forma obsesiva. Al morir Georgiana a los 35 años, la madre de Babbage cuidó de los niños, él no se volvió a casar en sus 80 años de vida.

De 1828 hasta 1839 fue profesor de matemáticas de Cambridge, ocupando la cátedra de Newton, pero su permanencia en la Universidad fue polémica ya que desatendió completamente su labor docente por sus experimentos mecánicos. El prototipo de máquina diferencial que resuelve polinomios de segundo grado, lo desarrolló en 1821 y fue motivo para que el gobierno británico le diera una subvención, pero no consiguió acabar el proyecto por problemas con la fabricación de las piezas necesarias.

Máquina Diferencial de Babbage
Máquina Diferencial de Babbage

La máquina de Babbage sería llevada a la realidad por un imprentero sueco, Georg Scheutz que construyó una calculadora similar después de leer un artículo sobre la máquina diferencial en el Edinburgh Review en 1834. Scheutz y su hijo comenzaron a fabricar en 1837. En principio muy diferente a la de Babbage, la máquina tabuladora de Scheutz era más pequeña y tenía 14 lugares para los números, pero podía imprimir tablas. Charles Babbage inesperadamente hizo todo lo posible por asegurar el éxito de la nueva máquina y fue una ayuda inestimable para que le concedieran una medalla de oro en Francia en 1855.

Durante un periodo de 10 años el proyecto original se convirtió en una máquina de 25.000 piezas y costaba lo suficiente para comprar dos barcos de guerra. El gobierno pensó que era más rentable invertir en ellos que en una máquina de cálculo. Los Estados Unidos compran el primer modelo en 1856 y lo enviaron al observatorio de Dudley en Albany, NY. Suecia fabricará posteriormente una máquina de diferencias que se basaba en el diseño de Babbage que luego , irónicamente, compró el gobierno británico y lo usó en el Departamento General de Registros.

Tras el fracaso absoluto de la máquina diferencial, empezó a trabajar en la máquina analítica, que diseñó en colaboración con Ada Augusta byron, Condesa de Lovelace. Quería hacer una máquina calculadora de propósito general que era controlada por una secuencia de instrucciones, y que contaba con una unidad de proceso, una memoria central, facilidades de entrada y salida de datos y control paso a paso, es decir, un programa.

Para su diseño se basó en el telar de Joseph Marie Jacquard, que usaba tarjetas perforadas para determinar qué costura era la que tenía que realizar.

A Ada Lovelace se la considera la primera programadora de la historia, y se puso su nombre al conocido lenguaje de programación. Ayudó a Babbage económicamente, vendiendo sus joyas y escribiendo artículos y programas para la máquina, algunos sobre juegos. El proyecto no se pudo desarrollar por cuestiones económicas y técnicas.

Otros inventos de Babbage aparte de la calculadora fueron el velocímetro, el dinamómetro, el oftalmoscopio, el avisador de vacas (cow catcher) de los trenes, que se sujetaba en la parte delantera de las locomotoras de vapor. Códigos de destellos de los faros, el descubrimiento de que la anchura de los anillos de los árboles dependen del clima que había hecho aquel año y que podrían leerse como registros meteorológicos.

También se interesó por la política, la economía, la filosofía y la astronomía. Diseñó el sistema de franqueo postal de hoy día, hasta entonces dependía de la distancia que tenía que viajar. Babbage advirtió que el coste del trabajo necesario para calcular el precio de cada carta era mayor que el coste del franqueo. Propuso un coste único para cada carta independientemente del país al que se enviaba.

Hizo trabajos de criptografía y algunos de ellos se consideraron durante mucho tiempo como secreto militar. En una ocasión siguiendo su obsesión por experimentar estuvo en un horno a más de 100 grados centígrados durante varios minutos. Sacó en conclusión que podría soportar varios minutos el calor del cráter del Vesubio, al que descendió después de unos años en un viaje a Italia. Le llevó a especular que el Universo se podía ver como una creación de un dios que había declarado leyes en forma de programas.

El 18 de octubre de 1871 murió en soledad ya que tras el golpe durísimo de la muerte de su esposa, no se volvió a casar, y los tres hijos que sobrevivieron se habían ido de Inglaterra.

Howard Aiken, director del Proyecto Mark I de la Universidad de Harvard, remarcó: “Si Babbage hubiera vivido 75 años más tarde, yo estaría fuera de mi empleo”. La histórica Mark I, el primer ordenador de la historia, terminada en 1944, fue conceptualmente muy semejante a la máquina de Babbage.