ıllı Basilea » Marco regulador internacional para los bancos↓

¿Qué es Basilea?

Basilea I, fue el primero de una serie de acuerdos firmados por varios países y que buscaban la estabilidad del sistema bancario internacional, por el temor a que la crisis financiera que afecte a un país tuviera un efecto dominó sobre el resto de las economías. Estos acuerdos consistían en la estandarización y un conjunto de normas acerca de cómo debe operar el sistema bancario.

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El acuerdo de Basilea I, fue firmado en el año 1988, el cual se originó porque a finales de la década de los ochenta, algunos bancos presentaron problemas con el ratio de capital, específicamente la porción activos que tiene un banco para absorber y enfrentar las pérdidas. En este acuerdo de Basilea I, se establecen una serie de recomendaciones (que no son de cumplimiento obligatorio) asociadas al capital mínimo que un banco debe tener, el cual no podría representar menos del 8% de los activos ponderados por su riesgo, además de establecer un límite en la emisión de créditos, el cual está definido por el capital que posee un banco.

Este acuerdo presento varias modificaciones a lo largo de los años, dado que es un papel de trabajo que constantemente presenta cambios para adecuar las recomendaciones a la evolución del sistema bancario internacional.

Basilea II

Los acuerdos de Basilea han evolucionados a lo largo del tiempo, pero no a la misma velocidad con que lo ha hecho del sistema bancario internacional, luego del acuerdo de Basilea I publicado en el año 1988, pasaron casi dos décadas para derivar en el segundo acuerdo de Basilea II, publicado en el año 2004, creado con el objetivo de reducir el endeudamiento de las instituciones bancarias, así como para garantizar su estabilidad y su capacidad de respuesta ante los riesgos de crédito, el riesgo de que una persona o empresa no tuviera la capacidad de responder una obligación contraída.

Principios del acuerdo de Basilea II

  • Determinar los requisitos mínimos de capital, en donde se establece no solo el capital mínimo de una empresa, sino que además ahora se debe tener en cuenta los ratings y las calificaciones crediticias. En otras palabras, utilizar otros indicadores, como la probabilidad de incumplimiento de crédito.
  • Supervisar la gestión de fondos propios: los países cuentan con un órgano gubernamental, encargado de supervisar el estado actual de los bancos, de velar que estos posean el capital necesario para hacer frente a los riesgos asumidos. Para ello, se emplean modelos matemáticos y econométricos, de tal manera que se pueda estudiar el nivel de solvencia de estas entidades bancarias.
  • Disciplina en el mercado: este pilar fomenta que las entidades bancarias suministren la información crediticia requeridas para realizar una correcta estimación de los riesgos, garantizando la transparencia y buenas prácticas de estos.
Basilea III

Es el tercer acuerdo, publicado en el año 2010, y que tiene como objetivo mejorar las buenas prácticas de las entidades bancarias, colocando especial énfasis en la gestión de riesgo, en la emisión de activos tóxicos que desencadenaron la crisis financiera mundial del año 2008. En este acuerdo se establecen tres elementos claves:

  • Incrementar el capital de los bancos, esto implica que el momento de conceder un crédito el banco le exija a su cliente que el proyecto sea financiado en mayor medida por fondos propios. Para ello se establecen un ratio mínima de capital total, específicamente el capital Tier I y Tier II, cuyo porcentaje de activos ponderados por riesgo debe ser de al menos 8%, más el colchón que un banco debe tener para la conservación de capital que equivale a un 2,5%.
  • Los bancos deben incrementar sus reservas, su capital durante los años de expansión económica y así hacer frente a los tiempos de estancamiento y donde el banco puede enfrentar problemas de liquidez o insolvencia.
  • Perfeccionar el cálculo del riesgo crediticio.