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Es común observar en el mundillo económico, que las Empresas realicen modificaciones de tipo financiero-económico, a efectos de hacer frente a todas las actividades que encierra necesariamente la consecución de su objeto social.

Dos de las modificaciones señaladas son: la ampliación de capital y la reducción o disminución de capital social. Hoy nos ocuparemos en particular de la primera.

Ampliación Capital

La ampliación de capital en una Empresa, consiste en particular en el incremento de sus fondos sociales y persigue como finalidad afrontar las nuevas necesidades económicas. Se puede realizar ya sea emitiendo nuevas acciones que circularan en el mercado, o bien aumentando el valor nominal de las que ya se encuentran vigentes. En ambos casos, las nuevas acciones pueden contener derechos iguales o diferentes de los que antes comprendían.

Frente a esta situación todo accionista tiene derecho de Suscripción preferente, para comprar acciones nuevas y así mantener su porcentaje en el capital social. En este plano es útil recordar que existen dos tipos de acciones, las liberadas que no requieren por parte del accionista un desembolso económico; y las acciones con desembolso, que tal como su nombre lo indica, requiere una erogación efectiva.

En el primer caso, la adquisición de nuevas acciones no supone para el adquirente un desembolso económico. Mientras que las segundas, requieren que su costo sea abonado efectivamente. Veamos un ejemplo del primer caso: Una sociedad decide ampliar su capital, emitiendo 1 nueva acción por cada 5 antiguas; un accionista de la empresa con derecho a suscribir puede hacerlo un número determinado de títulos. Es decir, que si este sujeto posee 30 acciones, hará 6 grupos de 5 acciones antiguas, recibiendo por cada uno de ellos una nueva. Entonces tendremos que 6 (grupos de A. viejas)/5= a 6 acciones nuevas. En total tendrá 30 acciones viejas más 6 acciones nuevas a suscribir sin erogación alguna. Lógicamente a ello deberemos adicionar el costo fiscal y la comisión del mercado de valores por la suscripción de las nuevas acciones, siendo la fecha de suscripción la fecha de inicio para el cómputo de su antigüedad.

En el segundo caso, requerirá, como ya lo hemos dicho un desembolso por parte del suscriptor a los fines de que pueda adquirir nuevas acciones. Entonces, ésta suscripción de acciones puede ser a la par o sobre la par. Cuando la suscripción de las acciones es a la par, implica que el precio que se paga es el mismo que el nominal del título. Mientras que la suscripción sobre la par, se paga un precio mayor al nominal del título.

De esta manera, se explica por qué el derecho a suscribir acciones por parte de los accionistas persigue la necesidad de no perder valor de su patrimonio accionario. Darles preferencia evita el llamado efecto de dilución, que se provocaría si se aumenta el número de acciones circulantes, disminuyendo el valor de cada uno, es decir, la empresa vale lo mismo pero se divide entre más títulos.

La única excepción que puede presentarse es cuando ante una suscripción de acciones de desembolso a la par, la erogación que efectúa un accionista es superior al valor de mercado denunciado, que generalmente se realiza cuando éste desea aumentar la participación societaria.

Es decir que, por ejemplo, tenemos una Empresa que desea aumentar su capital por lo que amplía a la par su capital, 1 acción tiene un valor nominal de $100, pero la misma cuenta con un valor de mercado de $70. Para suscribir esa acción el accionista interesado deberá desembolsar un monto superior al valor que la acción tiene en el mercado de valores. Para ello le convendría adquirir derechos de suscripción de acciones viejas, y adquirirlas a un precio más bajo, máxime si lo que se pretende con ello es tomar posición en la Sociedad.

En cambio si en el mismo caso que expusimos, esta Empresa que desea ampliar su capital a la par, tiene 1 acción con un valor nominal igual a $100, pero cotiza a un precio muy superior, por ejemplo a $200, adquirirla en su precio nominal le conviene ya que le reporta a éste un beneficio igual a $50 (200-150 [nuevo precio de las acciones]=50). Ello se explica de la siguiente manera, si posee una acción cuyo valor nominal es de $100, y luego adquiere otra igual cuya cotización en mercado es de $200, siendo iguales las dos, (200+100= 300; 300/2= 150) adquieren un nuevo precio de $150 cada una.

Siempre será beneficioso para el inversionista a largo plazo, ya que siendo titular de esas acciones la reportará un flujo permanente de dinero, que no se verá afectado por retenciones o tributaciones fiscales.

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